Misterio, Santuario de Arantzazu
En el cuenco de la tercera sima, bajo el Humilladero del siglo XVI que recuerda el primitivo encuentro con el Santuario, se crea un nuevo referente simbólico para acoger el último regalo de Oteiza a Arantzazu: El “Misterio” que el fraile ofrece al pueblo, una escultura donada en 2001 a su amigo Bitoriano Gandiaga y fundida por Tomás Bañuelos en 2005. Un espacio de escala íntima y personal que no es rival de la Basílica, ni protagonista religioso.
Un espacio que se descubre entre muros de hormigón y contiene un único tema destinado a la experiencia interior, al encuentro de los inquietos con la tradición original del Santuario: Camino, Drama, Silencio y Luz.
Un espacio para quienes, como visitantes o peregrinos, les atrae algo más y buscan una puerta: Llegar, cruzar y estar. Una secuencia personal en otra dimensión del Encuentro.
Ficha de Proyecto
Rufino J. Hernández Minguillón.
Juan Biain,
Isabel Gordoa,
Patricia Biain,
Miguela Modrego,
Eduardo Ozcoidi.
VII Premios Saloni de Arquitectura 2007, Finalista en Arquitectura Interior.